El agricultor al que echaron del concesionario y que resultó ser su mayor cliente
Don Ramiro llevaba más de treinta años levantándose antes de que saliera el sol. A sus 52 años, su rostro curtido por el trabajo en el campo mostraba las huellas de incontables jornadas bajo el sol. Sus manos eran ásperas, tenía un tupido bigote entrecano y acostumbraba a vestir con la misma ropa cómoda que … Leer más