La confundieron con una campesina y la echaron del aeródromo sin saber que era la dueña mayoritaria
Doña Clara llegó aquella mañana a la pista privada de aeronaves ejecutivas con la tranquilidad de quien tenía muy claro lo que quería. A sus cuarenta y ocho años, llevaba una trenza baja hacia un lado, un sombrero de paja de ala ancha, camisa a cuadros rojos y blancos, jeans rectos y botines de gamuza … Leer más